Punta de la Creueta<p style="text-align: justify;">La cantera romana de la <strong>Punta de la Creueta</strong> es una antigua explotación de piedra situada junto al mar, al norte de la playa Larga, que suministraba bloques para la construcción en el entorno de Tarraco, aprovechando la misma veta calcárea bioclástica que la del Mèdol. Su piedra, de tonos dorados y rojizos, con fósiles visibles, era especialmente apta para sillares y bloques de construcción. La actividad extractiva se data a inicios del siglo I dC y está vinculada, entre otros, a la Torre de los Escipiones, situada a unos 580 metros.</p> <p style="text-align: justify;">En el roquero todavía se pueden observar las marcas del trabajo romano: frentes escalonados, surcos cortados en la roca, encajes por cuñas, moldes negativos de los bloques extraídos y piezas abandonadas por fisuras internas. Parte de la cantera está sumergida, lo que dificulta calcular con exactitud su extensión, estimada en unos 1.500 m³. No existen evidencias de explotaciones posteriores, aunque durante la Guerra Civil se estableció un punto de vigilancia republicano con trincheras, todavía visibles. Hoy, la cantera es un espacio de interés geológico e histórico que conserva de manera excepcional la huella directa de los canteros romanos en un entorno litoral muy bien preservado, ofreciendo información valiosa sobre las técnicas de extracción y el paisaje antiguo de Tarraco.</p>https://rutes-content.tarragona.cat/es-es/punta-de-la-creuetahttps://rutes-content.tarragona.cat/@@site-logo/logo_aj_tgna.png
Punta de la Creueta
<p style="text-align: justify;">La cantera romana de la <strong>Punta de la Creueta</strong> es una antigua explotación de piedra situada junto al mar, al norte de la playa Larga, que suministraba bloques para la construcción en el entorno de Tarraco, aprovechando la misma veta calcárea bioclástica que la del Mèdol. Su piedra, de tonos dorados y rojizos, con fósiles visibles, era especialmente apta para sillares y bloques de construcción. La actividad extractiva se data a inicios del siglo I dC y está vinculada, entre otros, a la Torre de los Escipiones, situada a unos 580 metros.</p> <p style="text-align: justify;">En el roquero todavía se pueden observar las marcas del trabajo romano: frentes escalonados, surcos cortados en la roca, encajes por cuñas, moldes negativos de los bloques extraídos y piezas abandonadas por fisuras internas. Parte de la cantera está sumergida, lo que dificulta calcular con exactitud su extensión, estimada en unos 1.500 m³. No existen evidencias de explotaciones posteriores, aunque durante la Guerra Civil se estableció un punto de vigilancia republicano con trincheras, todavía visibles. Hoy, la cantera es un espacio de interés geológico e histórico que conserva de manera excepcional la huella directa de los canteros romanos en un entorno litoral muy bien preservado, ofreciendo información valiosa sobre las técnicas de extracción y el paisaje antiguo de Tarraco.</p>