Mas d'en Sorder<p>La historia del <strong>Mas d'en Sorder</strong> se entiende mejor a través de las personas que lo habitaron. Los primeros propietarios documentados pertenecieron a la familia Juncosa, uno de los linajes que, en plena Edad Media, impulsaron la repoblación y el cultivo del territorio. Su vida giraba en torno a la masía y la torre defensiva que garantizaba seguridad ante los peligros de la costa.</p> <p>Con el paso del tiempo, nuevas familias tomaron el relevo. En el siglo XVII, la masía aparece registrada a nombre de Pere Puig Roig, representante de generaciones de campesinos que trabajaron estas tierras, cuidaron los cultivos y mantuvieron viva la actividad agrícola del entorno.</p> <p>A inicios del siglo XX, el Mas d´en Sorder cambió de manos y también de destino: una nueva familia, de mayor poder económico, convirtió la antigua masía en una elegante residencia de veraneo. El encargo recayó en el arquitecto Josep Maria Pujol de Barberà, que proyectó una espectacular ampliación modernista con cúpula, galería porticada y decoración refinada.</p> <p>Hoy, aunque el edificio esté deteriorado, la memoria de todas estas familias sigue presente.</p>https://rutes-content.tarragona.cat/es-es/mas-den-sorderhttps://rutes-content.tarragona.cat/@@site-logo/logo_aj_tgna.png
Mas d'en Sorder
<p>La historia del <strong>Mas d'en Sorder</strong> se entiende mejor a través de las personas que lo habitaron. Los primeros propietarios documentados pertenecieron a la familia Juncosa, uno de los linajes que, en plena Edad Media, impulsaron la repoblación y el cultivo del territorio. Su vida giraba en torno a la masía y la torre defensiva que garantizaba seguridad ante los peligros de la costa.</p> <p>Con el paso del tiempo, nuevas familias tomaron el relevo. En el siglo XVII, la masía aparece registrada a nombre de Pere Puig Roig, representante de generaciones de campesinos que trabajaron estas tierras, cuidaron los cultivos y mantuvieron viva la actividad agrícola del entorno.</p> <p>A inicios del siglo XX, el Mas d´en Sorder cambió de manos y también de destino: una nueva familia, de mayor poder económico, convirtió la antigua masía en una elegante residencia de veraneo. El encargo recayó en el arquitecto Josep Maria Pujol de Barberà, que proyectó una espectacular ampliación modernista con cúpula, galería porticada y decoración refinada.</p> <p>Hoy, aunque el edificio esté deteriorado, la memoria de todas estas familias sigue presente.</p>